Yoga como práctica femenina


Yoga como práctica femenina. ¿Nos hemos preguntado alguna vez por qué la práctica del Yoga se ha vuelto tan masiva entre las mujeres? Las practicantes son al menos un 80% del alumnado. Y como bien explica Elena Ferraris, la práctica del Yoga fue creada por y para hombres, meditadores especialmente.

En sus inicios, el Yoga era una práctica exclusiva para el hombre. Y este, después de haber cumplido con sus obligaciones de esposo, padre y proveedor de la casa, cedía su familia a su hermano mayor o padre para renunciar y ejercer como anacoreta en una cueva alejada de la civilización. La mujer, aparte de cumplir con las funciones propias de la casta de su marido, tenía un rol secundario, aunque imprescindible e invisibilizado en los rituales del hogar. Nada nuevo que no sepamos.

Con la llegada del Tantrismo y la evolución de otras culturas o religiones, la misma tradición yóguica coloca lo femenino en un lugar privilegiado con respecto al pasado, llegando a venerarse deidades femeninas. Sin embargo, a nivel de la vida cotidiana, la mujer, seguía en su rol de madre, o concebida, como en otras culturas (la judeocristiana sin ir más lejos), como la tentación del yogui devoto. Ángel o demonio.

La práctica de Yoga con mujeres comienza a finales del siglo XIX y principios del XX, con la apertura de los primeros ashrams, (casas del maestro) que permitían atraer a gente fuera de la tradición, sin importar casta, sexo, nacionalidad, etc. Esto se debe, en gran medida, por la curiosidad suscitada en la época postcolonial en donde los exploradores y científicos europeos unidos a un cierto cansancio del pensamiento occidental racionalista encontraron un manantial de novedad y esperanza en oriente.

No es sino hasta después de la primera guerra mundial que se crean las primeras escuelas de yoga en Occidente, dónde se enseña sistemáticamente las formas específicas de la práctica de âsana, pranâyama y meditación. Estaremos de acuerdo que la mujer del siglo XX y XXI, ha asumido roles antiguamente considerados exclusivamente masculinos. para poderse sostener en una economía competitiva y teniendo que abandonar o subrogar (en otras mujeres) sus tareas tradicionalmente consideradas como femeninas.

Sobre la democratización del Yoga en la mujer Elena Ferraris nos ofrece algunas claves fundamentales en esta breve e intensa entrevista por zoom.

Yoga como práctica femenina

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