Resiliencia y Paz interna


¿Cómo construir Resiliencia y Paz Interior en el mundo de hoy?

El estrés y las limitaciones del mundo moderno, nos enfrentan día a día a situaciones que nos alejan del bienestar de manera orgánica y natural. Vivimos constantemente bajo la tutela de múltiples tareas a cumplir y de objetivos (inminentes, a corto y largo plazo) que en algunos casos pueden saturar nuestro sistema nervioso y colocarnos en el sentimiento de desequilibrio, o en emociones como: la ansiedad, la rabia, la frustración.

El “sistema” o la “sociedad” en la que nos desenvolvemos a diario es una estructura que con el tiempo se ha convertido en una fortaleza bastante sólida, y queda de nuestra voluntad aprender a vivir en ella de la mejor manera posible. Priorizando nuestra salud, espiritual y física, a través de la atención, la introspección y la comprensión tanto a nivel personal como colectivo.

Al descubrir la práctica de Yoga, cada uno de nosotros, entra en la mente cósmica, en ese aspecto del universo del que somos parte, incluso antes de nacer, y del cual nos desviamos a lo largo de nuestra vida, pero que podemos recuperar desde el instante en que comenzamos el proceso de indagación profunda, es decir, la práctica yóguica.

Los aspectos de la tradición van apareciendo en nuestra vida, siempre, a veces de manera imperceptible, otras de manera casi obvia.

Al ser parte de nuestra naturaleza, como parte del propio poder superior, busca integrarse en nuestro día a día, para localizarnos, asentarnos y conectarnos con nuestras fortalezas y habilidades más innatas. Las mismas que al desarrollarlas nos trasladan a un lugar de paz y de alegría. Este conjunto de pasos, podemos llamarle “construcción de resiliencia”. Lo que quiere decir, que a pesar de todo lo que ocurre en nuestro alrededor, inclusive, formando nosotros parte de este gran sistema/sociedad tenemos siempre disponible la posibilidad de abrirnos camino para averiguar cómo podemos posicionarnos en la tranquilidad, en la calma y el equilibrio.

Todo lo que sucede en el mundo crea un «ambiente vibratorio», así que nos toca contrarrestarlo o incentivarlo, de modo que podamos mantener nuestra verdadera esencia, nuestro estado natural como seres humanos: la calma y la bienaventura.

Practicar el estilo de vida del Yoga, significa realizar “acciones purificativas” (tanto mentales como corporales), kriyas, en sánscrito. Cada práctica que aplicas para cuidarte, para mantenerte en tranquilidad, es un acto de limpieza. Te limpias de hábitos mecánicos, de hábitos que te frenan o afectan tu salud a cualquier nivel, o en cualquier área de tu vida. El reto está en recuperar el instinto de purificación propio de cada uno de nosotros.

Construir un hábito interno como la Resiliencia, vivir en estado de Resiliencia, implica realizar prácticas de meditación silenciosa, de respiración consciente, de comida consciente. Verificar cómo te relacionas con la práctica de Yoga. Preguntarte sobre las ásanas: ¿las realizas desde la competición, la comparación, la lucha interna? ¿o más bien, desde una actitud de apertura y compasión total?.

Importante también es buscar o crear un grupo comunitario vinculado a lo que necesitamos como seres humanos – alcanzar el autoconocimiento pleno y dirigir nuestra atención hacia lo que nos hace bien a nosotros mismo y al mundo-. De la misma manera, tomar un tiempo de estudio o reflexión, para intentar llenar a la mente de pensamientos conectados con la meta más profunda del Yoga, la Realización del Ser. Recitar, desde la mente si te es más cómodo, mantras, para evitar que el mundo de la mente se embote de críticas, juicios, evaluaciones no constructivas, etc.

Dentro de su envoltura física y mental el ser humano busca reconectar con la armonía de la naturaleza, aunque en muchos casos, las situaciones a afrontar parecieran mostrarnos lo contrario. Tenemos la necesidad de vivir en una dimensión integradora, donde absolutamente todas las vivencias que experimentamos ocurran – como realmente ocurre- en el momento presente. Y es allí donde todas las prácticas del Yoga actúan como anclas a este momento, el momento presente.

El mundo de la conciencia es Estar presentes, en presencia total. Observar lo que tenemos a nuestro alrededor y usarlo para construir Esperanza y Motivación, necesarias ambas para acercarnso a nuestra meta personal, es lo que nos inculca el Yoga. Abrir todos nuestros sentidos a la felicidad y el autoconocimiento, en cada momento.

Swami Krishnananda

Formador de Filosofía del Yoga y Meditación

 


1 opinión en “Resiliencia y Paz interna”

  1. Una reflexión sintetizadora del Yoga.

    Dado que cada uno de nosotros tiene una vibración determinada, creo que el sonido (Nada) es una llave para transformar nuestra existencia y por ende la realidad que nos rodea.

    A través de la recitación de textos, el Mantra, o el canto, podemos elevar la energía, mantenerla, colorearla nostálgica, alegre, más amorosa o cualquier otro color. Ser consciente de esto, nos brinda la opción de sintonizar con la frecuencia vibratoria que elegimos y unirnos con los aspectos más armoniosos del Universo. El sonido manifiesto y audible (āhatanāda) tiene como referencia al sonido no manifiesto ni audible (anāhatanāda), pudiendo a través de él escuchar el sonido cósmico y eterno.

    Estas líneas son de agradecimiento por la transmisión recibida de tu parte, integrada en el día a día y que considero especialmente benéfica para estos tiempos que vivimos de Kali Yuga. Krishnamacharya dijo que en época de crisis cualquier persona, aunque no fuera Brahman, podía recitar versos o mantras poniendo así de relieve el valor y el impacto de esta sagrada práctica. Siempre sin perder de vista la importancia de tratar de acercarse lo más posible a la correcta pronunciación, duración y melodía, recibiendo esta enseñanza de un Maestro.

    OM

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