Bhakti Yoga, el Sendero del Amor y la Devoción

por Conchi Moreno

Bhakti Yoga se podría traducir como el yoga de la devoción y el amor puro incondicional; es decir, la entrega a algo o a alguien más allá de uno(a) mismo(a). Puede ser la entrega a una deidad, a una idea o a una experiencia concreta.

Las emociones humanas son las que hacen posible el camino del Bhakti Yoga: se transforman, se canalizan y elevan hacia un sentimiento de amor incondicional hacia una divinidad, hacia el universo, hacia la naturaleza…

Y es través de la devoción, cómo se puede llegar a comprender y experimentar la unidad con aquello que se ama.

Las primeras referencias a los conceptos de alabanza y adoración aparecen en los Vedas (las escrituras más antiguas de la humanidad). Más adelante en los Upanishads (textos filosóficos), se utiliza el término Bhakti para describir la devoción y el amor incondicional. Definitivamente, es en la Bhagavad Gita donde se consolida el Bhakti Yoga como disciplina espiritual (Krishna los describe como el sendero más directo hacia la paz interior).

La práctica de Bhakti Yoga busca integrar la devoción en la vida diaria, permitiendo que el amor y la gratitud fluyan en todo lo que se hace.

Puede realizarse de varias formas (rituales, cantos, acciones cotidianas que buscan disolver el egoísmo y conectar con el entorno) pero las más extendidas son:

  • Kirtan o canto de mantras: consiste en cantar de forma colectiva himnos meditativos en sánscrito bajo una estructura de «llamada y respuesta».
  • Sankalpa o la intención en la acción: consiste en dedicar alguna acción diaria o el trabajo o la práctica física (hatha) a un propósito mayor que el beneficio propio, transformando la rutina en una ofrenda.
  • Seva o servicio desinteresado: ayudar a la comunidad o a personas vulnerables sin esperar recompensa; cuidar de los demás es la forma más pura de expresar el amor

La práctica de Bhakti Yoga tiene puede proporcionar:

  • reducción del estrés y la ansiedad: el canto comunitario y la meditación enfocada disminuyen los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y fomentan estados de relajación profunda.
  • desarrollo de la empatía: al centrar la atención en el bienestar colectivo y el servicio, se fortalece la capacidad de conectar de manera genuina y compasiva con los demás.
  • gestión emocional saludable: ofrece un espacio seguro para canalizar y expresar emociones bloqueadas a través de la voz, la música o la devoción.
  • disolución del ego: al entender que formamos parte de un todo más grande.