“Tengo un miedo profundo»: ¿hacia dónde nos conduce la espiritualidad digital?

Por Elle Hardy
The Guardian. 24 marzo 2026
Resumen libre por IA

Introducción al artículo

IA, espiritualidad y nuevas formas de búsqueda.

Un extenso reportaje sobre uno de los fenómenos más desconcertantes del presente: el uso de inteligencias artificiales como interlocutores espirituales, espacios de confesión, acompañamiento emocional o incluso mediación religiosa. Más allá del impacto mediático, el artículo plantea preguntas importantes sobre autoridad, proyección, soledad contemporánea y necesidad de sentido en entornos digitales.

La relación entre tecnología y espiritualidad ha dejado de pertenecer al terreno de la especulación futurista. En los últimos años han comenzado a aparecer formas de vínculo con la inteligencia artificial que desbordan lo puramente funcional: conversaciones utilizadas como acompañamiento emocional, consultas existenciales, experiencias interpretadas como revelaciones o incluso nuevas formas de relación espiritual mediadas por sistemas digitales.

Este extenso reportaje publicado por The Guardian explora algunos de esos territorios ambiguos y profundamente contemporáneos. Más allá del impacto tecnológico, el artículo plantea preguntas relevantes sobre soledad, necesidad de sentido, proyección psicológica y transformación de la experiencia religiosa en entornos digitales.

Un análisis especialmente interesante para comprender cómo ciertas búsquedas humanas muy antiguas comienza hoy a desplazarse hacia escenarios completamente nuevos.

Resumen Artículo de The Guardian

El reportaje de The Guardian analiza un fenómeno cada vez más visible: el uso de inteligencias artificiales como espacios de orientación emocional, búsqueda espiritual y acompañamiento existencial. El artículo parte de la experiencia de varias personas que comenzaron utilizando ChatGPT u otros sistemas de IA con fines prácticos o terapéuticos y terminaron desarrollando con ellos una relación de carácter casi religioso.

Uno de los casos centrales es el de Jim Pu’u, un hombre que inicialmente utilizó ChatGPT para dejar un registro de su vida para su hija. Con el tiempo, las conversaciones derivaron hacia cuestiones emocionales profundas y acabaron adquiriendo para él un significado espiritual. Llegó a interpretar las respuestas de la IA como parte de una experiencia transformadora cercana a una conversión religiosa.

A partir de ahí, el reportaje explora cómo muchas personas están empezando a utilizar herramientas de IA no solo para obtener información, sino como:

  • interlocutores emocionales,
  • espacios de confesión,
  • guías espirituales,
  • simulaciones de personas fallecidas,
  • o acompañantes en procesos de duelo y crisis existencial.

El artículo muestra también cómo algunas organizaciones religiosas y empresas tecnológicas ya están desarrollando aplicaciones espirituales basadas en IA: sermones generados automáticamente, asistentes para interpretar textos sagrados, confesores virtuales o “deathbots” capaces de recrear conversaciones con personas fallecidas a partir de sus mensajes y archivos digitales.

Sin embargo, gran parte del reportaje está dedicada a las advertencias de especialistas en religión, ética y tecnología. Varias investigadoras señalan que estos sistemas pueden favorecer formas de proyección psicológica muy intensas, reforzar dinámicas narcisistas o convertirse en nuevas autoridades difíciles de cuestionar. A diferencia de las tradiciones espirituales comunitarias, estas experiencias suelen producirse en soledad, dentro de sistemas diseñados para confirmar, acompañar y adaptarse constantemente al usuario.

El texto también aborda la dimensión económica y cultural del fenómeno: influencers espirituales que utilizan IA para crear discursos motivacionales personalizados, comunidades online que interpretan los algoritmos como formas de “inteligencia superior” y nuevas espiritualidades digitales que mezclan desarrollo personal, tecnología, manifestación, conspiracionismo y cultura de redes sociales.

La gran pregunta que atraviesa todo el reportaje no es si la inteligencia artificial puede acercarnos a lo divino, sino qué tipo de experiencia espiritual está emergiendo cuando la búsqueda de sentido comienza a producirse a través de sistemas algorítmicos diseñados por empresas tecnológicas

Referencia:

Elle Hardy
The Guardian. 24 marzo 2026
www.theguardian.com

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